Había una vez una mañana soleada Daniel Alejandro el delfín que no es un delfín cualquiera: su
amor por el mar y la pasión que lo arrastra hacia las olas lo han convertido en
un soñador que a menudo se olvida de seguir la rutina impuesta por la manada
con el apoyo de una voz misteriosa que lo insista a perseguir sus sueños, la
búsqueda lo llevará por senderos desconocidos y peligros.
El delfín siempre se subía a la superficie para deslizarse
en una ola perfecta, el jefe se enojaba porque taba prohibido estar en la superficie,
Alejandro tiene un mejor amigo Carlos el le aconsejaba todos los días para no
le griten, y que valla de acuerdo con la manada.
Alejandro era un delfín muy bueno, cariñoso, soñador
al instante una voz misteriosa le hablaba diciéndole: “ERES EL DELFIN EL
SOÑADOR CUMPLE QUE LOGRARAS CONSEGUIRLO “,”SOLO ESCUCHA TU CORAZON”.
Los demás delfines para ellos solo existía algo más la
pesca. Después el delfín escucho una voz del océano que lo empujo a iniciar una travesía
que lo llevaría a encontrar la ola perfecta. Así el delfín cruzó el arrecife y
salió de su isla para perseguir su sueño, el contento navegando por los mares,
de pronto el delfín conoció a una ballena k lo cuidaba, el pez sol que tenia un
sueño de tocar el sol y perseguirlo donde balla, un tiburón al que no le tenia
miedo aunque el tiburón le hablo diciéndole amigo el solo simplemente buscaba amigos pa conversar pero su temor es que
cuando lo ven todos corrían de el y el solo deseaba hablar y un viejo delfín
que se fue de la laguna el que pensaban que imaginaban muerto. Todos ellos le
señalaban el camino perfecto para que cumpla su ola perfecta.
Al fin al pasar las cosas, los problemas un delfín solo en el océano al
cumplir su sueño encontró las olas perfectas. Al momento del surfear se encontró
con dos surfistas y por toda su habilidad es reconocido como un ser especial. Compartiendo la
misma pasión descubre un lenguaje único donde descubre que el único lenguaje
que puede unir a los seres es la felicidad.
Un día Daniel Delfín regresó a su isla, a su antiguo arrecife y no pudo
más que derramar lágrimas. Había descubierto que todos sus logros, sueños y
aspiraciones, formaban parte de su propia existencia y se sintió bien. Uno de
ellos se acerco sintió miedo, pero de eso comenzó agarrar confianza y fue allí reconocido
el mejor delfín y reconocido como el SOÑADOR DE LOS MARES. Desde ese momento
Alejandro Delfín fue feliz al alcanzar su sueño y su mejor ola





